Hablando de memoria histórica…

Las primeras muertes
conmovieron; las siguientes,
asustaron;
las posteriores paralizaron.
A partir de entonces,
muchos impusieron en su
subconsciente el olvido como
mecanismo de defensa

Andrés  Cabanas

Pareciera que la historia política de la mayoría de los países latinoamericanos se estuviera repitiendo, un reciclaje de épocas. La memoria histórica de nuestra gente pareciera nula, y es que, pasan 10 0 15 años y olvidamos todo lo que hemos tenido que pasar para poder vivir un mínimo de los llamados derechos humanos.

En México, pareciera que el PRI solo se hubiera tomado un receso de un par de períodos para seguir ostentando el poder gubernamental, y es inevitable el pensar en los fantasmas de aquellos días de opresión estudiantil, masacres y aún más moderno, la conexión entre el partido y el narcotráfico.

En el Salvador no sería de extrañarse que ARENA vuelva al poder; Honduras y los golpes de Estado; en Nicaragua, luego de 16 años Daniel Ortega regresó al poder de la mano del sandinismo; en Venezuela pareciera que el Chavismo no va a terminar, al menos en el corto y mediano plazo; en Colombia cada gobierno esta más ligado con el narco; Argentina vive un nuevo peronismo, hasta con la historia trágica de la muerte del gobernante y la toma del poder departe de la esposa: los Kirchner; Perú le dio el segundo lugar a Keiko Fujimori (hija del controversial expresidente Alberto Fujimori, quién se encuentra cumpliendo pena por crímenes de lesa humanidad y corrupción en sus10 años de gobierno) en las elecciones del 2011…

Y Guatemala, mi Guate; pareciera que pasan 10 minutos y ya nos hemos olvidado de lo que ha pasado… En el 2003 dejamos que el señor Efraín Ríos Montt, luego de jornadas de violencia, participara en las elecciones presidenciales y más grave aún, obtuvo el 3er lugar.

Por ahí he escuchado y leído que las masacres cometidas por el ejército durante la guerra interna, y más específicamente en el período en el que Ríos Montt fue Presidente de facto, no se pueden constituir como genocidio, que son crímenes de lesa humanidad, y es que, según esta corriente el genocidio es el exterminio sistemático de un grupo humano por motivos de raza, religión o política (definición de la RAE), y que por razones ideológicas no se constituye tal delito.

Se olvidan de algo: la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio suscrito por la ONU y ratificado por Guatemala estipula que se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal: a) Matanza de miembros del grupo; b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial; d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo; e) Traslados por la fuerza de niños del grupo a otro grupo.

La masacres cometidas en dos Erres, de las Cruces, Panzós, Chajul, Ixcán, Playa grande, Uspantán, Sacapulas, y las otras 420 masacres cometidas, fueron y seguirán siendo un aniquilamiento parcial de varios grupos étnicos mayas, dejando graves rezagos de daños mentales en los sobrevivientes, se perpetraron con una misoginia bárbara, imposible de imaginar; matando, torturando y violando a niños con una mezquindad increíble y obligando a los que no mataban a unirse a las líneas militares.

Ateniéndose a su definición de genocidio, puedo asegurar que fue un exterminio sistemático por razones éticas y políticas; la mayoría de los muertos no profesaban ideología alguna, no tenían una afinidad para alguno de los dos bandos, fue puramente por odio y rencor social hacía el pueblo indígena, justificándolo que era por razones de apoyo a los movimientos guerrilleros.

Y ahora los gobiernos militares han vuelto, disfrazados de civiles; represión disfrazada de protección a derechos colectivos; toques de queda disfrazados con protección a derechos individuales, y nosotros ¿Qué hacemos? Simplemente seguir fomentando la intolerancia, la violencia, una sociedad clasista; le damos el beneplácito al hecho de que dispersen manifestaciones de cierto estrato social, y que es la única forma de ser escuchados, con la justificación del derecho colectivo; pero cuando se trataba de manifestaciones de la clase alta del país todos estaban de acuerdo y no había obstrucción de la libre locomoción en ese momento.

Dejamos pasar el hecho de que el ejército disperse a una manifestación usando violencia bélica sin antes poder mediar con dialogo y que hubieran 6 muertos devenidos de esto; pero no podemos soportar que una marca de cerveza guatemalteca que quiere expandirse a nivel internacional saque una lata en memoria de la independencia mexicana y lo consideramos una traición a la nación.

Guatemala no necesita más intolerancia, más represión… Ser un buen guatemalteco no es ir a votar cada 4 años, no es cantar el himno de memoria o jurar a la bandera sin tener noción de que es lo que se esta replicando, ser guatemalteco no es comer chuchitos y tamales o tomar cerveza Gallo.

Necesitamos cambiar de mentalidad, tenemos que ver al pasado para no cometer los mismos errores, necesitamos tolerancia y respeto mutuo, debemos de dejar los clasismos de un lado y recordar todo lo que hemos sufrido, debemos de involucrarnos, hacernos oír cuando es necesario y aplaudir las buenas acciones. Debemos de saber exigir.

Y es que si no hay un cambio sustancial de la situación, me temo que la olla de presión con problemas seguirá acumulándose y estallará nuevamente y será más fuerte que antes. Necesitamos de memoria histórica…

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